viernes, 27 de enero de 2012

Sintaxis En El Caos.

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TATUAJE INTERIOR



Entre millares de ranas y príncipes
me coronaron emperador, dueño del silencio,
de la palabra aún no escrita y del eterno gris.
Reiné en tus labios, legislé tus deseos con mi lengua
y no te dejé escapar, me alimenté con tus dudas,
dueño y señor de todos los interrogantes nacidos
desde tu mirada al olvido, desde tu tristeza como desafío.

Recordarás cosas que dije, cosas que hasta yo olvidé,
palabras que te pertenecerán como un hijo
y no me agradecerás nada, absolutamente nada,
me odiarás porque no quise aprender a quererte como tú querías,
por estar hecho de las cosas que los demás desprecian
yo fui quien le curó las heridas al ángel caído
y los susurros sonaron como melodías a mi paso.

Me hice un abrigo de piel auténtica
con los fantasmas personales de mi pasado,
perfecto para todo periodo de glaciación.

No lloro, porque me robaron todas las lágrimas,
después de ese expolio quedó el hedonismo,
las noches en blanco, los pensamientos inútiles
y los tragos de “a la mierda con todo”
sin saber que nuestros caminos eran siameses
y separamos con machete, arrancados el uno del otro
regalando fuego al bosque, a la ciudad y al recuerdo.

Me tatué tu nombre dentro de mí, donde nadie lo puede ver
donde el olvido no lo puede encontrar,
donde la estupidez no lo puede destruir
“haz lo que quieras”, me mentí a mí mismo
“y espero que eso te haga feliz”, soy un mentiroso
desterrado a esa cárcel de egoísmo
campo fértil para el error escrito con navaja
en la corteza del último árbol del último bosque.

Imperio de arte más vivo que su autor
que aún se relame con el sabor de tus caricias,
soy cárcel, manicomio y hospital
del perdido, del derrotado, del estúpido
y del que no sabe escribir un punto final.